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Dogville

Escrito por Gallego el 15 Junio 2006

Aunque esté incluída en la seccion de cine por razones obvias, esta genialidad del director danés Lars Von Trier bien podría ser considerada como una obra de teatro rodada. Para empezar, toda la historia transcurre en un único decorado, el cual consiste en una gran superficie negra sobre la que están pintadas en blanco lo que se supone que son las paredes de las casas, con cuatro elementos básicos por aquí y por allá haciendo de atrezzo. ¿Que suena raro? Lo es, y mucho.

Ya comienzas a inquietarte cuando, nada más empezar la película, la voz en off del narrador avisa de que ésta se encuentra dividida en nueve capítulos y un prólogo. A partir de aquí, la colaboración del espectador será fundamental durante el transcurso de la obra, y aquél que busque un simple entretenimiento con el que ocupar dos horas de su vida será mejor que prescinda de “Dogville” para ello. El director requerirá de nosotros imaginación, paciencia y una mirada crítica.

La imaginación será clave desde el primer momento para aceptar que ese gran escenario negro con líneas blancas sobre el que se pasean una serie de personas es en realidad un apacible pueblecito de las montañas en Estados Unidos. Al mismo llegará Grace (espectacularmente interpretada por Nicole Kidman), una joven que es perseguida por la mafia y que encuentra en este “pueblo de perros” un lugar ideal en el que esconderse. Aquí es cuando empieza a ser necesaria la paciencia, pues durante los primeros capítulos de la película, el argumento resulta tremendamente simple y hasta infantil. Pero cuando la cosa pega el cambio… vaya, se puede decir que es de todo menos infantil.

Y es que, en un principio, los monocromáticos habitantes de Dogville presentarán sus reticencias a aceptar a la fugitiva en sus hogares por el peligro que ello puede conllevar, mas al final permitirán que se quede, en lo que parece el clásico gesto de amor de las películas norteamericanas. Pero conforme vaya avanzando la trama, lo que parecía una historia de felicidad en comunidad irá adquiriendo unos tintes terriblemente dramáticos cuando los personajes comiencen a mostrar su lado más mezquino. Y aquí empieza la crítica más ácida y cruda.

El pequeño pueblecito se convierte en un reflejo de toda la sociedad, y del comportamiento más bajo del hombre. Una terrible crítica a la deshumanización llevada hasta los extremos más salvajes. Es por ello que lo que en principio se presumía como una película algo rara, pero simplona al fin y al cabo, acaba por convertirse en un oscuro drama, no apto para las mentes más sensibles por ciertas escenas verdaderamente explícitas. Todo esto da como lugar una película muy difícil de ver, que nos hará mirar en nosotros mismos y dudar, y que no nos dejará para nada indiferentes.

  • Valoración final:
  • Esta minimalista pero magistral obra supone un reflejo bien claro de lo que es el cine de Lars Von Trier. Es dura, da mucho que pensar y conseguirá dejarnos con la mosca detrás de la oreja al terminar de verla. Pero resulta una excelente recomendación para aquellas sensibilidades que puedan tolerar algunos momentos un poco más fuertes de la cuenta.

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    Un matemático lee el periódico, de John Allen Paulos

    Escrito por Gallego el 12 Junio 2006

    El mejor titular que podría darle a este artículo es: “por qué nunca se debe tirar un libro”. Y es que reconozco que no me sentí muy atraído por esta lectura cuando me la regalaron hace unos cuantos años, ya que por aquel entonces no sentía la devoción por las matemáticas que hoy me convierte en un bicho bien raro. Pero quiso la suerte la probabilidad que hace unos meses me lo viniera a encontrar perdido por unos cajones y, esta vez sí, me propuse disfrutar del presente.

    “Un matemático lee el periódico” es un título algo singular para un libro (que no novela) igualmente particular. En esta notable obra de divulgación científica, el conocido matemático estadounidense John Allen Paulos se dedica a realizar un minucioso y detallado análisis de los errores matemáticos presentes en una serie de noticias extraídas de diarios reales. Así pues, el libro no sigue ningún hilo argumental, y nisquiera precisa de ser leído por un orden en concreto para ser entendio.

    La estructura básica de cada capítulo constará de un titular de prensa con algún error matemático más o menos evidente, y el correspondiente análisis por parte del autor. Como buena obra divulgativa que se precie, no son precisos unos grandes conocimientos matemáticos para poder entender el texto, pues es obvio que su objetivo es llegar al máximo número de gente posible, pero lo que sí requerirá es una cierta afinidad hacia esta ciencia exacta, porque de lo contrario podrá resultar un tostón infumable.

    La obra está escrita desde un punto muy cercano y cómico por momentos, aunque sin negarse por ello al imprescindible rigor científico. Una combinación muy arriesgada, pero que el autor sabe realizar a las mil maravillas. Su intención final es la de hacernos contemplar los medios informativos desde un punto de vista más escéptico y crítico de lo que es habitual en la mayoría de personas, cambiar nuestra forma de asimilar la información para que no nos traguemos todo lo que los medios nos ofrecen sin rechistar. Un objetivo muy ambiciso, eso es cierto, pero al menos en mi caso puedo decir que lo consiguió.

  • Valoración final:
  • Algunos me habéis “acusado” ya de recomendar libros muy raros, pero es que creo que éstos son los que más pueden aportar a un lector. Las obras de este estilo no encajan en absoluto con las corrientes literarias que hoy se llevan, pero para quienes busquen algo diferente, interesante, divertido y (¿por qué no?) instructivo, páginas como éstas suponen una excelente alternativa. Especialmente idóneao para los que crean que las matemáticas no sirven para nada.

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    Rob Dougan - Furious Angels

    Escrito por Gallego el 09 Junio 2006

    En lo que a gustos musicales se refiere, soy rockero por definición y metalero por convicción, pero eso no quita para que también sepa apreciar la calidad que puedan atesorar obras de otros géneros distintos. Y el trabajo de Rob Dougan, uno de los mejores compositores de electrónica que he tenido la suerte de gozar, es el mejor ejemplo de por qué no todo tiene que ser rock en esta vida.

    Sí, lo reconozco, yo también era de aquellos que hace unos años decía eso de: “la música electrónica es mierda, si no está tocado con auténticos instrumentos no lo quiero”, pero el tiempo ha sabido ponerme en mi sitio. Aunque la cantidad de discos de este estilo ocupe un porcentaje realmente bajo en mi colección particular, hay algunos como este “Furious Angels” que gozan de un lugar privilegiado en la misma. Y es que la calidad compositiva que encierra este doble compacto es dificilmente igualable.

    Estoy seguro de que prácticamente todos los que leéis estas líneas habéis oído ya alguna vez algo Rob Dougan, aunque no lo sepáis. Y es que este genio ha saltado a la fama gracias a que sus composiciones han aparecido en las bandas sonoras de toda la trilogía “The Matrix”, en “Blade” y en otras muchas. Pero a pesar de poseer tal prestigio, este compositor sólo ha editado este único LP, además de una buena cantidad de singles.

    Aunque ya he dicho que este disco podría clasificarse como electrónica, estaría faltando a la verdad si me quedara sólo en eso, pues son muchas más las fuentes de las que el autor bebe: música clásica, blues, rock sinfónico y otros muchos estilos, dando lugar a una mezcolanza que le hace dificilmente comparable a cualquier otro trabajo. Desde el punto de vista sonoro cuenta con una producción impecable, en la que podemos observar un altísimo grado de perfeccionismo en cada una de las composiciones por parte de Dougan. El colega sólo ha sacado un disco, pero nadie podrá decirle que no se lo trabajó bien.

    Como ya he dicho antes, se trata de un doble compacto: el primero contiene los temas originales en sí, quedando el segundo para versiones instrumentales de los mismos. Y la verdad es que se me hace difícil decidir cómo me gustan más las canciones, porque en cualquiera de las dos versiones presentadas disfrutaremos de un trabajo genial de principio a fin, tremendamente emotivo e inspirado.

  • Valoración final:
  • Este tipo de discos no se puede recomendar a un grupo particular de aficionados a la música, porque está hecho para que lo disfrute cualquier amante de un sonido bien trabajado e interpretado. Te puedo asegurar que no te arrepentirás de concederle una oportunidad.

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    V de Vendetta, de A. Moore y D. Lloyd

    Escrito por Gallego el 07 Junio 2006

    Uno de los primeros análisis que realicé tras el nacimiento de ChochitoPelao fue a la película en la que se basa esta magistral novela gráfica. La adaptación fílmica llevada a cabo por James McTeigue me encantó, y así lo reflejé en dicho artículo. Pero lo cierto es que, tras hacerme con la obra escrita poco tiempo después, he de decir que ahora reduciría sensiblemente la nota que le di al filme.

    No es que ahora me parezca un mal largometraje, ni mucho menos. Sigue siendo un excelente thriller político totalmente recomendable a aquellos que gusten de temáticas como las de “1984″ o “Un mundo feliz”… Pero ahora no puedo evitar verla como una mala adaptación. Después de haber gozado lo indecible con las más de 300 páginas que constituyen este cómic, me doy cuenta de que éste podía haber dado mucho muchísimo más de sí en la gran pantalla.

    Sin duda, lo primero que me impresionó al ponerme ante sus viñetas fue su tremenda crudeza. ¿La dulce Evey es aquí una desvalida prostituta? Pues sí, el primero de los muchos detalles “olvidados” en el paso a los 35 mm, supongo que para hacerla accesible a un ratio mayor de público. Una sensación de inhumanidad se extiende de manera constante por la obra, por cada uno de los retorcidos personajes que le dan vida, por cada una de las deprimentes calles en las que transcurre. Una constante bofetada en la cara del lector y un aviso a la sociedad de cuál no debe ser el camino a seguir durante los próximos años.

    Tanto el trabajadísimo guión de Alan Moore, como el sucio y hasta desagradable dibujo de David Lloyd forman una síntesis casi perfecta que dan como resultado un cómic que no dejará indiferente a ningún lector. Nos encontraremos ante una complicada sucesión de personajes a quienes la situación dictatorial bajo la que viven les ha llevado a convertirse en seres crueles y mezquinos, dispuestos a lo más ruin por conseguir sus intereses. Y entre todos ellos se alzará una grito de esperanza, libertad y rebelión, un terrorista obligado a emplear la violencia para conseguir despertar a una Gran Bretaña adormecida en el fascismo.

    No es un cómic fácil de leer, pero eso hace que sea aún más valioso si cabe. Sin duda, es una de las mejores obras que he leído en mucho tiempo gracias en buena medida a pasajes antológicos que conseguirán manternos con el alma en vilo, y por los que bien merece la pena gastarse los 18 euros que cuesta la edición en color y con tapa dura que actualmente distribuye en nuestro país Planeta-DeAgostini.

  • Valoración final:
  • Una excelente recomendación tanto para aquellos que disfrutaran con la película, como para quienes aún no la hayan visto. Una verdadera pieza maestra rebosante de simbolismo y profundidad, que a pesar de estar ambientada en un futuro ya pasado (finales de los 90), nos cuenta con una historia atemporal y rebosante del más crudo realismo.

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    La última noche de Boris Grushenko

    Escrito por Gallego el 05 Junio 2006

    Siempre me ha gustado el humor surrealista y aparentemente carente de sentido, pero al mismo tiempo inteligente y rebuscado. Eso es algo que hoy en día parece haberse pasado de moda, pero que hace un par de décadas vivió una época de verdadero esplendor, entre cuyos máximos representantes se encuentra el desquiciante Woody Allen.

    Precisamente esta obra de 1975, uno de sus primeros trabajos “totales” (guionista, director y protagonista, ahí es nada), es uno de los mejores ejemplos de ese tipo de humor tan particular. Para la gente habituada a la burda comedia que hoy se estila, chistes basados en incomprensibles discusiones filosóficas, monólogos desquiciantes, reflexiones absurdas y situaciones inexplicables les resultará de todo menos graciosa. Pero yo sin embargo puedo decir que viéndola me lo he pasado verdaderamente bien, como no disfrutaba desde hacía tiempo con una película.

    Para los que ya conozcan el trabajo de Allen, no les resultará extraño encontrarse con sus habituales dilemas sobre la muerte, el sexo y el poder, todo ello ambientado en la Rusia de las guerras napoleónicas. Boris Grushenko es un cobarde campesino ruso enamorado de su prima Sonja (interpretada por la siempre excelente Diane Keaton) que se ve obligado a marchar a combatir contra las tropas francesas, y que por un golpe de suerte se convierte en una especie héroe nacional. Después de ello, se verá coaccionado por su amada para atentar contra la vida de Napoleón, lo cual irá ocasionando una serie de situaciones a cual más paranoica.

    Todo ello narrado desde ese punto de vista tan particular que estila este director, combinando a un tiempo frases tremendamente inteligentes con idioteces del tamaño de un piano. Esos mismos contrastes se extienden al resto del filme, especialmente en lo que al argumento se refiere, pues habrá momentos en que pensemos que la historia ha perdido la poca lógica que parecía tener. Y no tiene sentido buscárselo, porque no se lo vamos a encontrar.

  • Valoración final:
  • Una película sin una intrincada trama ni mucha coherencia que digamos, pero que hará que todos aquellos que gustamos de cómicos como los hermanos Marx o los Monty Python pasemos un buen rato de risas. Un cine muy particular, pero tremendamente genial.

    Almacenado en Cine, Análisis » 2 comentarios 

    An Evening with John Petrucci & Jordan Rudess

    Escrito por Gallego el 31 Mayo 2006

    Los miembros de Dream Theater tienen por costumbre participar en gran cantidad de proyectos paralelos, unos de mayor calidad y otros más discretos, pero en general siendo todos obras a considerar por los seguidores de este legendario grupo estadounidense de metal progresivo. De hecho, al poco de comenzar a escribir en ChochitoPelao ya hice el análisis del último trabajo de uno de estos grupos paraleos, el que participa el batería Mike Portnoy: Free, de OSI.

    En este discazo que hoy vengo a analizar queda bien claro quiénes van a participar con solo leer su título: John Petrucci a la guitarra y Jordan Rudess al piano. Dos verdaderos virtuosos en sus respectivos instrumentos que unen sus fuerzas en un disco grabado en directo y en sala cerrada ante unos pocos afortunados a los que no podemos más que envidiar, mientras nos conformamos con tener que oír la grabación en nuestros equipos de música.

    Así pues, en este compacto nos encontraremos con diez canciones más bien relajadas en la que se combinan elementos propios del rock progresivo que ha hecho famosos a estos artistas, con otros ritmos menos habituales en ellos, como jazz, rock clásico… y hasta música española. Una tras otra, se suceden canciones en la que Petrucci y Rudess se dedican a demostrarnos que su fama no es inmerecida, deleitando a nuestros oídos con acordes impresionantes, sólo al alcance de unos dedos privilegiados como los suyos.

    No busques la dureza habitual de Dream Theater en este disco, porque no la encontrarás. Por contra, disfrutaremos de la cara más emotiva e inspirada de estos músicos, en un disco que precisa de ser oído con la máxima atención para poder extraer toda la magia que sus notas esconden. Es cierto que en algunos momentos, el guitarrista y el pianista parecen ir cada uno por su lado, intendo demostrar los impresionantes solos que pueden llegar a interpretar, pero según se mire eso tampoco tiene por qué ser algo tan malo ¿no?

  • Valoración final:
  • Este trabajo no se puede ajustar a un genéro musical en concreto, porque son muchas las fuentes de las que bebe. El disco ideal para los que gusten de escuchar música instrumental interpretada por verdaderos virtuosos, parando a recrearse y disfrutar de cada nota.

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    Hierro 3

    Escrito por Gallego el 29 Mayo 2006

    A lo largo de mi vida he visto películas raras de verdad, bien por su enrevesado argumento, por sus complicados protagonistas, o por las surrealistas labores en la dirección de ciertos cineastas. Pues bien, “Hierro 3″ es una de las películas más extrañas que he visto y no es por ninguna de esas razones. Simplemente es porque en este filme no habla absolutamente nadie.

    ¿Una hora y media en la que no se hace un solo comentario, ni sonoro ni textual? ¿Pero es eso posible? Sí, y además el afamado director coreano Kim Ki-duk demuestra que encima se puede conseguir una película tremedamente bella de este modo. Una vez leí no sé dónde que tú podías ponerte ante una película occidental con los ojos tapados y enterarte más o menos de la trama; y que por contra, podías ver una obra de cine oriental con el sonido desactivado e, igulamente, conseguir comprenderla. Quizás sean deficiones un poco extremistas, pero creo que están bastante cercanas a la realidad, y demuestra de forma muy clara las diferencias que hay a la hora de hacer cine entre una parte y otra del mundo.

    Como ya he comentado, “Hierro 3″ lleva dicha idea hasta sus máximas consecuencias, presentándonos la inquietante historia de un joven sin ninguna ocupación particular en la vida, más que la de habitar casas en las que sabe que sus dueños van a estar ausentes durante unos días. A cambio de “tomar prestado” el alojamiento y el alimento, el protagonista compensa los favores de sus ignorantes caseros arreglando electrodomésticos de la casa o haciéndoles la colada. Pero la vida de este trotamundos pegará un giro radical cuando se encuentre en lo que el creía una casa temporalmente deshabitada con una desdichada joven, la cual vive bajo la opresión y el miedo a su marido.

    Sin mediar palabra comenzará a desarrollarse la historia de estos dos seres tan aparentemente diferentes, pero con tanto en común. Dos personas sin un lugar claro en la sociedad, y que encontrarán en el nuevo compañero una vía de escape a su deprimente situación personal. Todo ello narrado de tal forma que en ningún momento llegaremos a echar de menos la más mínima explicación sonora, gracias a una grandísima labor en la dirección. La historia se va contando de forma tremendamente lenta pero poética, con situaciones verdaderamente dramáticas y bellas.

    Este tipo de cine no despertará la atención de muchos, pues es exactamente lo contrario a eso que los estadounidenses nos tienen acostumbrados. “Hierro 3″ no es una de esas películas destinadas a ofrecernos un mero entretenimiento descerebrado y sin las más mínimas pretensiones artísticas. Lejos de eso, se trata de una obra diferente, original, profunda y algo desconcertante que sólo conseguirá seducir a unos pocos. Pero puedo asegurar que éstos quedarán totalmente prendados de ella.

  • Valoración final:
  • Esta es una película tan difícil de valorar como de ver. En realidad cualquier cosa que os pueda decir ya está de más, pues la gran mayoría habrá pasado al leer un poco de la recomendación, y los pocos que se sientan verdaderamente interesados por ella seguramente estarán ya convencidos. Un filme tremendamente poético y alejado de los estereotipos comerciales que nos rodean, sólo apto para verdaderos amantes del séptimo arte.

    Almacenado en Cine, Análisis » 5 comentarios 

    Cuentos inconclusos, de J.R.R. Tolkien

    Escrito por Gallego el 27 Mayo 2006

    Como ya contaba hace unos días en el artículo sobre el logo de Tolkien para Google, siento una especial predilección por este novelista inglés nacido en Sudáfrica. Mi pasión por su obra comenzó a surgir, como para la gran mayoría de los mortales, con el descubrimiento hace ya bastantes años de su obra cumbre: “El Señor de los anillos”. Esta novela, tan popular hoy en día gracias a las notables versiones cinematográficas de Peter Jackson, rondaba ya por mi casa desde antes de nacer yo, y fue por recomendación expresa de mi madre que me lancé a ella por primera vez.

    Pero para entender el por qué de esta recopilación de historias que Christopher Tolkien, hijo del autor, realizó tras el fallecimiento de su padre, hay que conocer cómo fue el trabajo literario de éste a lo largo de su vida. Y es que John Ronald no se dedicó a crear una novela tras otra, como cualquier otro escritor, sino que durante años se propuso concebir la historia completa de un mundo fantástico, a base de escribir relatos cortos que nunca publicaría, pequeños cuentos para sus amigos, creando él mismo lenguas y caligrafías imaginarias, etc. Todo lo que escribía era por amor a la literatura y por pasión a una idea. Al mundo que creó lo llamó la Tierra Media y las Tierras Imperecederas.

    Así pues, al igual que “El Silmarillion”, estos “Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media” son una recolección póstuma de muchos de eso escritos que Tolkien fue escribiendo a lo largo de su vida con el único interés de crear su fantástico universo, pero que nunca se propuso publicar. La coletilla de “inconclusos” le viene dada porque en este caso, a diferencia de en “El Silmarillion”, Christopher Tolkien no hizo ninguna modificación a la obra de su padre para aportarle una coherencia con las novelas ya publicas, sino que simplemente las editó tal y como fueron escritas originalmente. Eso, que podría llevar a confusiones durante ciertas partes de la lectura, no supone un problema gracias a la gran cantidad de notas aclaratorias que encontramos a lo largo del libro.

    Durante el recopilatorio se combinan relatos dispares en argumento y calidad, lo que resulta evidente teniendo en cuenta que estamos ante cuentos escritos durante diferentes momentos de su vida. Mientras que algunas de las historias resultan meros textos informativos, otras son verdaderas maravillas narrativas en las que se nos cuentan preciosas historias sobre personajes totalmente nuevos o ya conocidos de anteriores novelas. Especialmente destacable resulta la “Narn I Hîn Húrin”, la historia de los hijos de Húrin, así como la serie de relatos sobre la isla de Númenor, de la que tan poco se ha hablado en otras obras a pesar de su importancia en la historia de la Tierra Media.

    Como habréis podido deducir, no es ésta una obra a la que uno se acerque como a cualquier otra, simplemente por el gusto de leer una historia. Los “Cuentos inconclusos” no son escritos con independencia argumental propia, sino una ampliación de información sobre el resto de obras de este gran escritor. Así pues, el texto queda reservado a lectores que ya hayan disfrutado de los otros trabajos de Tolkien, y que deseen ampliar aún más sus conocimientos sobre el maravilloso universo que el genio inglés nos entregó.

  • Valoración final:
  • Un verdadero imprescindible para los seguidores de la obra de Tolkien, pues aporta gran cantidad de información desconocida o cogida por los pelos en sus otras novelas. Para los que aún no han leído nada de este escritor, mejor abtenerse.

    Almacenado en Literatura, Análisis » 3 comentarios 

    Tool - 10,000 Days

    Escrito por Gallego el 26 Mayo 2006

    Hay ciertos grupos que están por encima del bien y del mal, grupos que han trabajado desde siempre por y para la música, desentendiéndose de todo lo que pueda ser sinónimo de fama, moda, vanalidades y éxito efímero. Y el máximo represante de esto que hablo es Tool, un conjunto que desde que se formó allá a principios de los noventa, durante la época de renovación que se empezó a dar en el mundo del rock, ha conseguido generarse una impresionante legión de seguidores a golpe de excelencia musical.

    Pocos grupos sobrevivieron a aquella oleada rockera revolucionaria, y el que con más fuerza lo ha hecho es sin duda este cuarteto americano, gracias al hecho de que se han mostrado siempre ajenos a cualquier moda o estereotipo. Cada uno de sus cuatro LPs son verdaderas piezas maestras, caracterizadas por un estilo musical extremadamente personal, artístico, complejo y oscuro por momentos. Es la música no-comercial llevada al extremo.

    Con “10,000 Days”, el esperadísimo regreso de este grupo de culto, nos demuestran al mismo tiempo que no piensan despegarse de esa mezcla de géneros musicales que les hace prácticamente únicos en el panorama internacional, pero también que su evolución técnica y artística sigue avanzando, creciendo, perfeccionándose. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar estos genios? Nadie lo sabe. Pero a día de hoy, con su quinto álbum aún calentito, ya se puede hablar de ellos como una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos.

    Una vez más, Tool se ha encargado de dotar a su disco de un marcadísimo significado personal, espiritual y reflexivo, pues si hay algo que no hace esta gente es componer por componer. Esto es algo que se hace palpable ya con el propio título del álbum, el cual se debe a los 27 años (unos 10.000 días) que la madre de Maynard James Keenan, el cantante del grupo, permaneció paralizada en una silla de ruedas hasta su muerte. Las canciones “Wings for Mary” y “10,000 Days” relatan la lucha de esta mujer por la vida, y se hace impresionante el sentimiento que encierran dichos temas. Pocos grupos son capaces de conseguir algo así, por no decir ninguno.

    Resulta imposible encontrarle una canción floja al disco, pues todas ellas están perfectamente compuestas, interpretadas, producidas y situadas dentro del mismo. Esta gente es perfeccionista hasta el más mínimo detalle, y eso se hace palpable hasta el último segundo de música, en el que no vamos a encontrar un solo cabo suelto, ni un pero para una obra majestuosa que pasa a formar parte de una discografía aún corta, pero envidiable por cualquier otro grupo del mundo.

  • Valoración final:
  • Si ya conocías a Tool y aún no has oído este trabajo, sinceramente no sé qué haces aquí parado todavía. Si, por contra, aún no has tenido la suerte de disfrutar del impresionante rock que componen estos señores, este compacto (como cualquiera de los otros) es la excusa perfecta para empezar descubrirlos.

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    The String Quartet - Tribute to Muse

    Escrito por Gallego el 23 Mayo 2006

    De vez en cuando descubro algunas propuestas musicales tan atípicas como interesantes, y una de las más recientes en llegar hasta mí ha sido The String Quartet. El nombre de la formación le representa muy fielmente: se trata de un cuarteto de cuerda que se dedica a hacer versiones de grupos más o menos famosos. Cuentan con decenas de álbumes tributando a conjuntos tan dispares como Coldplay, Iron Maiden, U2, Slayer o Duran Duran. Muy polifacéticos estos señores.

    Pero del disco que hoy vengo a hablar en concreto es del tributo a Muse, porque me consta que muchos de los que me leéis sois aficionados a este estupendo grupo de rock inglés, y porque se ha convertido en la última moda musical entre los roscachaperos (y la roscachapeña). No es el trabajo más logrado de The String Quartet, pero sí que ralla a un nivel altísimo en la mayoría de las canciones, y resulta de obligatoria escucha si eres seguidor del trabajo de Matthew Bellamy y sus Muse.

    La selección de canciones que se versionan es, en mi opinión, un tanto discutible. Y es que combina temas tan excelentes como “New Born”, “Showbiz” o “Time Is Running Out”, con otros mucho menos destacados como “In Your World” o “The Small Print”. Personalmente he echado de menos ciertas versiones, como las de “Citizen Erased” o “Hysteria”, que con este tipo de instrumentos hubieran sonado deliciosamente bien. Pero en cualquier caso todas las piezas están realizadas con un grandísimo nivel de fidelidad a las originales, y a buen seguro que encantarán a los que conozcan la discografía del grupo británico.

  • Valoración final:
  • Se trata de un disco que resultará muy raro a quienes no estén acostumbrados a este tipo de instrumentos, pero que chiflará a los seguidores de Muse. Te recomiendo también que busques otros tributos de este mismo cuarteto, porque seguro que encuentras alguno dedicado a un conjunto que te guste.

    Almacenado en Música, Análisis » 2 comentarios 

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