Escrito por Gallego el 25 Marzo 2007

No suelo yo leer novelas de carácter humorístico, a pesar de que, como a cualquiera, me encante eso de reírme. En general, me gustan los libros de pretensiones serias, aunque de vez en cuando no esté de más alguna excepción, como podría ser esta obra del relativamente desconocido Martin Page, muy sencilla de leer, aunque no por ello carente de transfondo y significado.

Y es que tras la aparente simplicidad de sus humorísticos párrafos, se esconde una fina ironía que apunta directamente a la concepción de sociedad que tenemos hoy en día en occidente, atacando sin la más mínima contemplación a la alienada civilización consumista en la que nos encontramos inmersos. A pesar de lo complejo que todo esto pudiera sonar, como ya os he dicho la novela se presenta desde un enfoque completamente divertido y cercano.

El libro nos relata la esperpéntica historia de Antoine, un joven extremadamente inteligente, pero con una ineptitud total a la hora de relacionarse con otras personas. Por culpa de su cerebro, siempre trabajando a un mayor número de revoluciones que la media, Antoine se ha visto abocado a sufrir un trato de incomprensión y aislamiento por parte de sus semejantes, quienes a pesar de mostrarse claramente menos capacitados que él, consiguen triunfar y salir adelante en la vida.

Así pues, tras fallidos intentos de poner fin a sus males por medio del alcoholismo e incluso el suicidio, para lo que llega a asistir a un curso de técnicas de suicidio, nuestro antihéroe llegará a la conclusión de que la única forma de conseguir integrarse en la sociedad y alcanzar así la felicidad que su raciocinio siempre le ha negado es convertirse en un borrego más, aparcar de forma temporal o definitiva su extraoridinario cociente intelectual y dedicarse a seguir a las masas por el camino de la ignorante aceptación.

Con ello, la novela nos irá relatando el cómico despropósito en el que se embarcará Antoine ante el asombro de sus pocos e igualmente singulares amigos, y que le llevará a sacrificar todos sus ideales para alcanzar la felicidad que aparantemente sí parecen tener quienes se limitan a seguir lo que dicta la sociedad de consumo.

A pesar de que en algunos momentos la obra toma tintes de panfleto comunista, las reflexiones que el autor pretende provocarnos de forma más o menos solapada entre las cómicas líneas de la novela bien merecen ser atendidas por cualquier persona, sea cual sea su pensamiento político. La excusa perfecta para reír un rato y además hacer un poco de autoanálisis personal.

nota sieteValoración final

La novela de Page no pasará a la historia de la Literatura ni como uno de los mejores libros humorísticos, ni como uno de los mejores escritos satíricos, pero sin embargo sus pocas páginas (160 en la edición que he tenido en mis manos) serán suficientes para ofrecernos una lectura amena e interesante. Muy recomendable para quienes gusten de mirar más allá de lo aparente, aunque ello implique ser criticado.

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