Escrito por Gallego el 20 Febrero 2007

Nine Inch Nails en conciertoEl jueves pasado os comenté que me marchaba de viaje a Bilbao, razón por la cual he tenido estos días el blog tan parado. Como soy un hombre previsor, dejé escrito el análisis de ‘Pequeña Miss Sunshine’, para simplemente tener que publicarlo a mi vuelta. Pero hasta ahora no había escrito nada, y creo que lo propio sería dar una crónica del principal motivo por el que marché hacia tierras vascas.

Y ése fue, nada más y nada menos, que el de ver por primera vez en mi vida al legendario grupo Nine Inch Nails en concierto. Disfrutar en vivo del grupo más importante de la historia de la música industrial era uno de esos deseos que encerraba desde hace tiempo, y ahora que la edad y la economía me permiten darme lujos de este tipo, no dudé en comprar mi entrada tan pronto como se pusieron a la venta.

En compañía de mi buen Fuste, pude disfrutar en primerísima fila del concierto, con mi pecho contra la valla y justo debajo del desquiciado guitarrista Aaron North, sabiamente elegido por Trent Reznor para encargarse de descargar este instrumento en la presente gira. La pena es que las cámaras estaban terminantemente prohibidas, así que todas las imágenes que adjunto en el artículo están tomadas con mi móvil y a hurtadillas, con la consiguiente pérdida de calidad.

Nine Inch Nails en concierto

Entrando ya en materia, he de decir que el recital fue una verdadera delicia, con un montaje escénico muchísimo más sencillo de lo que me esperaba, pero de una calidad soberbia. A diferencia de lo que pudo verse en anteriores giras, esta vez no habían pantallas gigantes, ni proyecciones de ningún tipo. Simplemente, un escenario negro y casi vacío, muchísimo humo por todas partes y unos juegos de luces perfectamente estudiados para adaptarse a la música en cada momento.

En líneas generales, todo el montaje resultó ser bastante sobrio y elegante, jugando muchísimo con los contraluces y el efecto de parpadeo, que combinados con la gran cantidad de humo que rodeaba el escenario, dieron al pabellón donde se produjo el espectáculo un ambiente casi onírico y muy acorde con el estilo musical tan oscuro y retorcido de estos rockeros norteamericanos.

Nine Inch Nails en concierto

¿Y la música, qué? Obviamente, ésa era la parte más importante de la noche, y sin lugar a dudas fue la más sobresaliente. Quienes ya hayan oído a Nine Inch Nails serán conocedores de la gran cantidad de arreglos y efectos de estudio que emplean, muchos de ellos imposibles de implementar en directo por razones obvias. Sin embargo, la forma en la que cada tema está perfectamente adaptado por Reznor para el sonido en vivo hace que el trabajo de producción en estudio no llegue a echarse de menos en ningún momento.

Más bien al contrario, en mi opinión la forma en la que los temas de la banda suenan en directo, mucho más rudos y pesados en general, resulta francamente más atractiva en mi opinión. Y es que es sobre el escenario donde más resalta la faceta metalera de esta banda, y donde queda más disimulada la industrial, acercándose por tanto mucho más a mis gustos, aunque alejándose probablemente de los de otras personas.

Nine Inch Nails en concierto

A dicho “endurecimiento” ayudó, sin lugar a dudas, la forma en la que los miembros de la banda se desenvolvían por el escenario, golpeando los equipos dispuestos en él, lanzando agua al público (yo fui mojado en más de una ocasión), o haciendo todo tipo de perrerías a sus instrumentos. Habrá a quien todo esto le parezca hacer el idiota, pero a mí ver unos músicos actuando de esa manera consigue hacerme más partícipe aún del espectáculo, y con más ganas de cantar a grito pelado las letras de sus canciones.

Respecto a la elección de éstas, no creo que nadie pueda quejarse lo más mínimo, pues se seleccionaron de forma totalmente equitativa temas de los cinco álbumes de la banda, dando así pie a poder disfrutar de la evolución que ha seguido su repertorio. El concierto arrancó con ‘The Collector’, de su último disco ‘With Teeth’, del que también pudimos escuchar ‘The Hand That Feeds’ y ‘Love Is Not Enough’

Nine Inch Nails en concierto

La parte más dura de la noche la pusieron temas como la grandiosa ‘Head Like A Hole’, una impresionante ‘Wish’ y ‘March Of The Pigs’. Por contra, los momentos más relajados se vivieron en temas como ‘The Frail’, enlazada con ‘The Wretched’, la emotiva ‘Something I Can Never Have’, y la que en mi opinión fue la mejor interpretación de la noche: ‘Help Me I’m In Hell’ seguida de ‘Eraser’. La interpretación de estas dos últimas canciones con un montaje lumínico impresionante ya hizo que tanto el viaje como la entrada del concierto estuvieran más que bien pagadas.

Por último, también tuvimos la ración de la parte más sexual del repertorio de NIИ con ‘Even Deeper’, ‘Get Down Make Love’ y ‘Closer’, probablemente la canción más pornográfica de todos los tiempos. Seguramente me esté dejando algún tema en el tintero, pero básicamente eso fue lo que pudimos disfrutar quienes asistimos al pabellón de la Casilla el pasado viernes. El total no llegó a la hora y media, lo que se antoja algo escaso teniendo en cuenta el alto precio de la entrada (40 euros), y ésa es la única pega que podría ponerle al concierto.

Sin duda, el haber includo tres o cuatro temas más, como ‘Hurt’ o ‘Starfuckers Inc.’, hubiera hecho que algunos de los asistentes no los hubiera despedido con silbidos. Pero dejando esto a un lado, la violenta profesionalidad de la banda, la brillante adaptación del setlist de canciones elegidas y el magistral montaje preparado para la ocasión, hicieron de éste uno de los mejores conciertos a los que he tenido la suerte de asistir. Una de esas bandas a las que hay que ver al menos una vez en la vida, y que ya puedo tachar de mi lista de asuntos pendientes.

Nine Inch Nails en concierto

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