Escrito por Gallego el 27 Mayo 2006

Como ya contaba hace unos días en el artículo sobre el logo de Tolkien para Google, siento una especial predilección por este novelista inglés nacido en Sudáfrica. Mi pasión por su obra comenzó a surgir, como para la gran mayoría de los mortales, con el descubrimiento hace ya bastantes años de su obra cumbre: “El Señor de los anillos”. Esta novela, tan popular hoy en día gracias a las notables versiones cinematográficas de Peter Jackson, rondaba ya por mi casa desde antes de nacer yo, y fue por recomendación expresa de mi madre que me lancé a ella por primera vez.

Pero para entender el por qué de esta recopilación de historias que Christopher Tolkien, hijo del autor, realizó tras el fallecimiento de su padre, hay que conocer cómo fue el trabajo literario de éste a lo largo de su vida. Y es que John Ronald no se dedicó a crear una novela tras otra, como cualquier otro escritor, sino que durante años se propuso concebir la historia completa de un mundo fantástico, a base de escribir relatos cortos que nunca publicaría, pequeños cuentos para sus amigos, creando él mismo lenguas y caligrafías imaginarias, etc. Todo lo que escribía era por amor a la literatura y por pasión a una idea. Al mundo que creó lo llamó la Tierra Media y las Tierras Imperecederas.

Así pues, al igual que “El Silmarillion”, estos “Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media” son una recolección póstuma de muchos de eso escritos que Tolkien fue escribiendo a lo largo de su vida con el único interés de crear su fantástico universo, pero que nunca se propuso publicar. La coletilla de “inconclusos” le viene dada porque en este caso, a diferencia de en “El Silmarillion”, Christopher Tolkien no hizo ninguna modificación a la obra de su padre para aportarle una coherencia con las novelas ya publicas, sino que simplemente las editó tal y como fueron escritas originalmente. Eso, que podría llevar a confusiones durante ciertas partes de la lectura, no supone un problema gracias a la gran cantidad de notas aclaratorias que encontramos a lo largo del libro.

Durante el recopilatorio se combinan relatos dispares en argumento y calidad, lo que resulta evidente teniendo en cuenta que estamos ante cuentos escritos durante diferentes momentos de su vida. Mientras que algunas de las historias resultan meros textos informativos, otras son verdaderas maravillas narrativas en las que se nos cuentan preciosas historias sobre personajes totalmente nuevos o ya conocidos de anteriores novelas. Especialmente destacable resulta la “Narn I Hîn Húrin”, la historia de los hijos de Húrin, así como la serie de relatos sobre la isla de Númenor, de la que tan poco se ha hablado en otras obras a pesar de su importancia en la historia de la Tierra Media.

Como habréis podido deducir, no es ésta una obra a la que uno se acerque como a cualquier otra, simplemente por el gusto de leer una historia. Los “Cuentos inconclusos” no son escritos con independencia argumental propia, sino una ampliación de información sobre el resto de obras de este gran escritor. Así pues, el texto queda reservado a lectores que ya hayan disfrutado de los otros trabajos de Tolkien, y que deseen ampliar aún más sus conocimientos sobre el maravilloso universo que el genio inglés nos entregó.

  • Valoración final:
  • Un verdadero imprescindible para los seguidores de la obra de Tolkien, pues aporta gran cantidad de información desconocida o cogida por los pelos en sus otras novelas. Para los que aún no han leído nada de este escritor, mejor abtenerse.


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