Death from Above 1979 - You’re a Woman, I’m a Machine
Escrito por Gallego el 18 Mayo 2007
Hay grupos que verdaderamente te jode apena que se separaran nada más empezar sus carreras, pues podrían haber llegado a dar mucho de sí. Y un ejemplo de ello lo tenemos en los canadienses Death from Above 1979, quienes sólo llegaron a publicar allá por el 2004 este único álbum de estudio, además de otro con remixes del mismo y un puñado de EPs y singles.
El tema está en que este disco en cuestión es tan bueno, que uno no puede evitar pensar en los excelentes trabajos que este dúo podría haber seguido dando, de no haberse roto su unión de forma tan prematura. Su sonido, aunque parecido al de bandas como Lightning Bolt, resulta verdaderamente único y difícil de enmarcar en un género concreto, aunque muchas veces se les designa con la etiqueta de dance punk (por contradictorio que ello pueda sonar).
El álbum es como una inyección de rock directa en vena, pues resulta muy corto (apenas 35 minutos) e intenso hasta el último suspiro. Arracando los motores con ‘Turn It Out’, y manteniendo un nivel desenfrenado hasta que ‘Sexy Results’ acaba de forma drástica con este álbum, que ha conseguido convertirse en pocos años en una pieza de verdadero culto entre los fanáticos del rock alternativo.
Me atrevería a señalar con los ojos cerrados cualquier canción del álbum para recomendarla, pues lo cierto es que prácticamente todas merecen la pena, manteniéndose como nexo de unión entre ellas la sucia pero irresistible música que entregan una batería y un bajo como únicos instrumentos, siempre combinados con el inseparable sintetizador de Jesse F. Keeler.
Un álbum que encierra una increíble capacidad de producir adicción, que te atrapa desde el primer momento y que es capaz de meter las ganas de bailar hasta en los cuerpos más pasivos. ¿Que no me creéis? Escuchad ‘Romantic Rights’ con los altavoces a todo volumen y decidme si no os dan ganas de saltar. Pues más, y mejor, en el resto del disco.
Valoración final:
Todo un discazo el que se marcó esta pareja, una pieza imprescindible entre los rockeros de mentes abiertas, dispuestos a disfrutar con el ritmo machacón y descarado con que tocan estos canadienses, a lo largo de una irresistible descarga de música directa en vena como pocas vais a encontrar.


