Escrito por Gallego el 16 Mayo 2006

Siempre he sentido aversión por todo lo que lleve el sello de la factoría Disney, es algo superior a mí. En todos sus años de historia sólo salvaría “Pesadilla antes de Navidad”, y porque es de quien es. Y este sentimiento de rechazo hacia la productora estadounidense no hizo sino multiplicarse cuando descubrí a Ghibli, el estudio cine de animación infantil-juvenil más importante de Japón. Dicho grupo fue fundado en 1985 por el genial director y escritor Hayao Miyazaki, y desde entonces han producido o colaborado en casi una veintena de películas, a cual más maravillosa, imaginativa y espectacular.

Un año después de su estreno en Japón, el pasado mes de Marzo llegó hasta nuestras salas la última pieza de magia salida de la barita del genio de Miyazaki: “El castillo ambulante”, basado en una novela de Diana Wynne Jones llamada “Howl’s moving castle”. La protagonista del filme es Sophie, una joven sombrerera que tras conocer al misterioso mago Howl, cae presa de un conjuro que la convierte en una anciana. Ante la imposibilidad de poder decir nada a su familia y amigas, decide abandonar su casa en busca del misterioso castillo en el que habita Howl, con el fin de poder conseguir la ruptura de su maleficio. Una vez en él, comienza a descubrir los increíbles secretos que este castillo capaz de desplazarse oculta, así como los secretos que guarda el enigmático Howl.

A partir de este onírico planteamiento, muy en la línea de los estuidos Ghibli, comienza a desarrollarse una historia que desborda fantasía y belleza por los cuatro costados, tanto en su argumento como en su preciosista dibujo. A esto último contribuye sin duda alguna el hecho de que este estudio japonés aún siga realizando absolutamente todos sus dibujos a mano, nada de las modernas técnicas digitales que muchas veces no hacen más que afear y restar sentimiento a las películas animadas.

Aunque la película llega a hacerse algo lenta por momentos, y en ocasiones recuerde excesivamente a anteriores obras del propio Miyazaki como “El viaje de Chihiro” o “Laputa, el castillo en el aire”, la preciosa historia consigue despertar nuestro interés rápidamente y éste no nos abandonará hasta el mismo final. Y es que, como es habitual en las películas de esta gente, los personajes que protagonizan el filme conseguirán generar en nosotros tal apego que no podremos alejarnos de la pantalla hasta saber cómo se resolverán sus historias.

  • Valoración final:
  • Tanto si ya conoces (y adoras) el trabajo de Miyazaki, como si aún no has tenido la suerte de acercarte a él, debes ver esta emotiva y fantástica historia de aventuras recién llegada del país del sol naciente.

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