Escrito por Gallego el 22 Mayo 2006

Si me preguntarais cuál es mi género literario favorito, os diría que no tengo ninguno y que la temática tratada en un libro me es indistinta a la hora de lanzarme a leerlo. Pero de lo que sí podría hablar es de lo que espero que una novela me ofrezca para gustarme: que me haga pensar, que tenga un mínimo de profunidad y, a poder ser, que me cambie aunque sea un poco tras haberla leído (aunque esto último queda reservado para los mejores). Pues puedo decir con la boca grande que “El mundo de Sofía” cuenta con esos tres elementos, por lo que pasa a la lista de títulos que me han encantado.

A pesar de que es con mucho la obra más conocida de Jostein Gaarder y, por tanto, suele ser la primera aproximación que la mayoría de lectores hacen al escritor noruego, para mí ha sido la cuarta novela escrita por él que he tenido la suerte de leer. Para bien o para mal, se trata de una lectura obligatoria muy habitual en las escuelas, y como ya se sabe que todo lo que intenta “meterse por la fuerza” suele desagradar, ocurre que muchas de las personas que lo han conocido de esta forma le han cogido manía. Pero yo, que me puse con él de forma voluntaria tras descubrirlo lleno de polvo en la estantería del Fuste, he disfrutado como un cochino.

El planteamiento inicial de “El mundo de Sofía” es bastante sencillo: una joven llamada Sofía, que está a punto de cumplir 15 años, comienza a recibir por correo un curso de filosofía de un desconocido que se hace llamar Alberto. Así, durante los primeros capítulos, la tónica general del libro será la de un interesante análisis de la historia de la filosofía, siendo la trama de Sofía un mero pretexto para que éste se desarrolle. Eso está bien, pero Gaarder no se conforma con un argumento tan lineal, por lo que poco a poco la historia de la joven estudiante comenzará a ganar en peso a raíz de una serie de acontecimientos aparentemente inexplicables que irán rodeando al misterioso curso de filosofía.

Naturalmente, no voy a contaros más para no estropearos nada de una historia que irá ganando en interés de manera exponencial a cada página que avancemos, alcanzando en sus últimos capítulos esa mezcla de preciosidad y surrealismo a los que Gaarder nos tiene acostumbrados. En un principio los protagonistas no son más que meros vehículos encargados de hacernos llegar un resumen sobre la historia de la filosofía, pero con el desarrollo de sus historias iremos adquriendo un apego tan grande hacia estos que llegaremos a emocionarnos profundamente con el final de la obra.

No esperéis encontrar un libro sencillo de leer, ya que las partes del curso filosófico pueden llegar a hacerse muy densas por momento, requiriendo una atención extra por parte del lector. Pero precisamente esto, el hecho de que hayan páginas que precisen de dos o tres lecturas para ser comprendidas plenamente, lo cual puede ser un fastidio tremendo para alguno, a mí me hace valorar aún más esta novela. Para entrar en el mundo de Sofía Admunsen y de toda la filosofía occidental tendremos que pensar, y mucho, pero merece la pena. Al comienzo del artículo hablaba de lo que mucho que valoro el que un libro pueda cambiarme aunque sea un poquito, y creo poder decir que mi forma de ver el mundo no es la misma que tenía cuando empecé a adentrarme en esta preciosa novela.

PD: Fuste, ¿me lo regalas? ^_^

  • Valoración final:
  • La filosofía es mucho más que la aburrida asignatura de letras que nos impartieron en el instituto, la filosofía es una ciencia que nos enseña a abrir nuestra mente y a pensar por nosotros mismos, alejándonos de la dictadura monocanal que hoy en día ejercen los medios de comunicación sobre nosotros. Si eres de los que piensa como yo, si estás dispuesto a pensar por ti mismo y a disfrutar de una novela densa pero mágica, “El mundo de Sofía” te llenará.

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