Escrito por Gallego el 24 Noviembre 2006

El viaje de ChihiroLlevaba tiempo sin comentar nada del maestro Miyazaki, un verdadero genio del cual ya he analizado previamente tanto trabajos suyos para el cine, como para el cómic. Y aunque es muy probable que este filme que ahora me dispongo a analizar haya sido visto ya por muchos de vosotros, ya que es una película bastante conocida, creo que merece la pena pararse a hablar un poco sobre ella.

Las obras del Estudio Ghibli, dirigido por el susodicho Miyazaki, podrían dividirse en dos clases bien diferenciadas: aquellas de carácter adulto y violento, en contraposición con otras más inocentes y hasta infantiles. ‘El viaje de Chihiro’ se engloba claramente en la segunda categoría, ¡pero que eso no sirva para asustaros! A diferencia de las películas infantiles a las que estamos acostumbrados en Europa, irremediablemente marcadas por el mal gusto de la factoría Disney, en Japón las cosas se hacen mucho mejor en este terreno.

Y esta preciosa fábula, claramente inspirada en la obra ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Lewis Carroll, nos demuestra cómo, si se plantea de la forma correcta, una obra teóricamente destinada a los menores puede resultar atractiva y hasta apasionante para los más mayorcitos. Eso sí, es importante afrontar este largometraje con una mente lo suficientemente abierta a la imaginación y la fantasía para poder disfrutar de ella. En caso contrario, quizás deberíais plantearos vuestra forma de ver las cosas.

El argumento no resulta en absoluto complejo, y llega a resultar previsible por momentos, pero aun así consigue mantener nuestro interés durante todo momento, gracias sobre todo a la multidud de dispares personajes que formarán ante nosotros: brujas, sapos paralantes, bebés gigantes, fantasmas sin rostro y un larguísimo etcétera, que conforman un despliegue de imaginación como pocos vais a poder encontrar. Todo ello en un imposible mundo de fantasía hasta el que la pobre Chihiro se verá arrastrada sin saber cómo, y del que sólo podrá marcharse si averigua la forma de devolver a sus padres, que han sido convertidos en cerdos, su forma humana.

La película resulta a un mismo tiempo divertida y emotiva, sin estar por ello reñida con una calidad artística que llega a dejarnos boquiabiertos en algunos momentos. Ahora que tan de moda están los tremendísimos efectos visuales renderizados por ordenador, da verdadero gusto encontrarse con gente que sigue haciendo este trabajo a la antigua usanza, y encima de una forma infinitamente superior en todos los aspectos.

Y ya para terminar de redondear esta maravilla, destaca con luz propia la banda sonora que acompaña de forma impecable a cada escena. En general todas las obras de Ghibli suelen rallar a un altísimo nivel musical, pero en ‘El viaje de Chihiro’ las composiciones consiguen alcanzar un nuevo nivel. Lo único criticable, y eso sólo nos atañe a nosotros los españoles, es el pésimo doblaje con que cuenta la cinta. Una verdadera pena esto último, pero siempre nos quedará la versión original.

  • nota nueve con dosValoración final:

  • Si la etiqueta de “cine infantil” que acompaña a esta película no es capaz de hacer que te asustes, puedo asegurarte que no te arrepentirás de darle una oportunidad a esta genialidad del cine de animación oriental. Uno de los filmes más inspirados e inspiradores que se han visto en los últimos años, y con un final capaz de hacer emocionarse hasta al más insensible.

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