Escrito por Gallego el 02 Noviembre 2006

En busca de Bobby FischerAunque por lo general gusto de comentar películas de perfil bastante extraño, o en cualquier caso poco conocidas, voy a hacer una excepción con este filme no muy ambicioso en sus planteamientos, pero con una particularidad que le hace ganar enteros en interés, al menos por mi parte. Y es que la trama de esta obra gira en torno a esa ciencia/arte/deporte que es el ajedrez.

Esta película del americano Steven Zaillian se basa en la historia real de Joshua Waitzkin, un niño prodigio cuyas extraordinarias capacidades le llevaron a convertirse en una de las mayores promesas del ajedrez a nivel mundial, aunque por unas razones u otras, finalmente no haya llegado a alcanzar el nivel que se le presuponía entre los más grandes.

Independientemente de eso, el largometraje, basado en la adaptación de una novela escrita por el padre del propio Waitzkin, nos cuenta los primeros pasos del extraordinario joven, desde que descubre los tableros viendo a los jugadores de ajedrez relámpago en Washington Square, hasta que comienza su imparable curso por los torneos juveniles de su país bajo la tutela de un Bruce Pandolfini interpretado por el siempre genial Ben Kingsley.

Como ya he dicho antes, no es ésta una película excesivamente ambiciosa, ni en su guión, ni mucho menos en sus apartados artísticos. No dejan de aparecer a escena los clásicos tópicos de toda película americana del estilo: el padre que se desvive por la pasión de su hijo, la madre que intenta evitar el trauma a la criatura por el empacho de fichas, el odioso niño repeinado que hace de “malo”, y que casualmente es entrenado por el viejo rival del mentor ajedrecístico del protagonista, etc. Pero con eso y con todo, la película resulta muy interesante de ver, mirad por donde.

Bueno, hay que reconocer que el hecho de ser un apasionado del ajedrez influye mucho en que este filme pueda llegar a gustarte, porque fuera de eso se queda en una americanada más, de la que pocas cosas cabrían por destacar excepto la ligera crítica que realiza a los padres que, obsesionados por obtener dinero explotando el talento de sus hijos, terminan por olvidar los intereses del niño en sí. Fuera de eso, y de los agradables planteamientos ofrecidos en torno al juego de guerra por excelencia, poco más para rascar.

  • Nota siete con sieteValoración final:

  • Como ya he explicado antes, el mayor encanto que he podido sacarle a este filme es el interesante planteamiento que nos da del mundo del ajedrez, con especial mención a los guiños para el ya encontrado Bobby Fischer. Así pues, dudo que quienes no compartan esta afición vayan a encontrar mucho más que la típica historia del niño prodigio y su sueño americano ruso.

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