Escrito por Gallego el 05 Junio 2006

Los despropósitos de esta pandilla (no se les puede llamar de otra forma) empiezan a rallar en lo absurdo. Como si de un mal chiste se tratara, la reforma a la Ley de Propiedad Intelectual sigue aportando más problemas que soluciones, mientras que los políticos españoles se dedican a aceptar a pies juntillas lo que la SGAE les ofrece y a mirar para otro lado. Todo por el bien del arte y los derechos de autor, eso sí.

Hoy mi indignación surge al enterarme de que, tras estudiar el texto legal ya aprobado por el Senado, unos abogados han observado (o mejor dicho, han dejado de observar) que el párrafo que hacía mención a la posibilidad de hacer referencias a documentos protegidos con derechos de autor directamente ha desaparecido. Así de simple, antes estaba y ahora no. ¿Cabe en alguna cabeza pensar que un recurso literario, artístico, educativo y periodístico tan socorrido como es el de las citas pueda pasar a ser ilegal, y que haya que pagar por su realización?

Pero no sólo a recordar unas pocas frases afectaría este cambio legislativo, sino también a las ilustraciones de los libros de texto, a los catálogos de museos, a portales de Internet con imágenes de obras de arte y un largúisimo etcétera. Todos a pasar por caja si quieren poder hacer algo que toda la vida ha sido gratis.

César Iglesias, representante de la firma de abogados que ha realizado el estudio a la ya aprobada nueva ley, ha afirmado que “El derecho de cita es un derecho que existe desde los derechos de autor, y cualquier consecuencia que podamos aventurar es poco, si la norma definitivamente se aprueba como está redactada”, aunque al mismo tiempo insistió en que confían en que finalmente esta situación sea corregida. Por el bien de la libertad y de la razón humana, yo también espero que así sea.

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