Escrito por Gallego el 14 Noviembre 2006

SGAE¿Necesita un servicio de futurología? Avise a la SGAE, que parece sentirse inspirada con esto de las predicciones, pues se ha atrevido a pronosticar la muerte de las redes de pares en un plazo de cinco años, según puedo leer en las declaraciones de su director de relaciones institucionales, y que recoje El Correo Gallego (con el que no tengo nada que ver, antes de que alguien pregunte).

Para quien no lo sepa, con la expresión redes de pares o P2P se hace alusión a los gestores como eMule, BitTorrent y demás perlas. ¿Y cuál será la causa de dicha extinción, os preguntaréis? Pues parece ser que, siempre según la SGAE, durante los próximos años los proveedores de Internet impedirán a sus clientes el acceso a este tipo de redes, ante las posibilidades de negocio que les ofrece la difusión de material multimedia por otros canales.

Esto es, que ante los beneficios económicos que ofrecen sistemas como iTunes (distribución de música) o Youtube (de vídeo), los proveedores de acceso a la Red optarán por explotar este tipo de negocio, al tiempo que neutralizan el uso de las redes P2P clásicas. Y yo me pregunto: ¿de verdad se creerán este mondongo? No sé si este intento frustrado de Rappel es consciente de haste qué punto ninguna compañía medianamente coherente está interesada en vetar el uso de esta tecnología, pues en cuestión de minutos empezaría a perder clientes a manta. ¿O acaso no cambiaríais vosotros de proveedor si éste os impidiera descargar música o películas?

Pocos días después de que una jueza de Santander dictaminara que la descarga de música a través de Internet para uso privado no es delito, y cuando la plataforma Todos Contra el Canon está cerca de lograr las 750 mil firmas en contra de la abusiva cláusula, la SGAE sigue erre que erre en su cruzada por proteger a los indefensos artistas. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que por medio de la nueva sede para la asociación que se están hacendo en Galicia, y que “sólo” ha costado 10 millones de euros? Desde luego, los españoles no somos conscientes de la suerte que tenemos.

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