Escrito por Gallego el 11 Febrero 2007

Portada del 'Liquid Tension Experiment'Cuando empleamos la expresión supergrupo no estamos refiriéndonos a una banda que, de buena que resulta, merezca tal calificativo, sino que con ella se definen a los grupos que se forman al unirse una serie de artistas pertenecientes a distintas formaciones ya consagradas, bien para originar un nuevo proyecto estable, o bien para grabar algún disco aislado.

En la historia reciente de la música se han dado muchos de estos llamados supergrupos, pero en mi opinión ninguno puede compararse a éste que hoy os presento. Y es que los cuatro genios que se dieron cita allá por el año 1998 para la grabación de este disco pueden ser considerados como lo mejorcito que ha dado el rock progresivo de las últimas décadas, dando como resultado una pieza maestra de la música instrumental, sencillamente imprescindible para cualquier amante del rock más elaborado y perfeccionista.

Capitaneando el barco tenemos a Mike Portnoy el incomparable batería de Dream Theater, quien fue el encargado de elegir, a petición de su discográfica, a los otros tres valientes que, junto a él, formarían Liquid Tension Experiment. Para manejar la guitarra decidió no irse muy lejos, quedándose con su amigo y compañero en Dream Theater, John Petrucci. Eso sí, con el bajo tampoco se conformó con poco, invitando al gran Tony Levin para tal efecto. Finalmente, a las teclas nos encontramos con Jordan Rudess, actual miembro de Dream Theater, aunque dedicándose a otros menesteres en el momento de la grabación de este álbum.

Con semejante plantel de virtuosos, lo difícil es que hubiera salido un disco malo de ahí, y por suerte no fue así. Lejos de eso, nos encontramos con nueve canciones que demuestran lo lejos que es capaz de llegar un ser humano con un instrumento en sus manos, haciéndose en algunos momentos sencillamente increíble pensar que lo que estamos oyendo esté siendo interpretado por personas como tú y como yo, con sólo dos manos en el cuerpo y cinco dedos en cada una de ellas.

Y es que el sublime nivel que alcanza cada uno de los artistas de esta banda hará que quedemos boquiabiertos en más de una ocasión, y más de dos. Sólo con oír los primeros segundos de ‘Paradigm Shift’, la canción que da comienzo el álbum, la inmensa cantidad de notas que entrarán por segundo a través de nuestros oídos harán que tengamos que echarnos las manos a la cabeza de la impresión, y la cosa seguirá con la misma fuerza hasta concluir con la deliciosa ‘Three Minute Warning’.

Precisamente esta densa complejidad sonora puede suponer su mayor desventaja de cara a oyentes menos acostumbrados a una música que consta de tantas “capas”, superpuestas unas sobre otras de una forma sublime, pero muy difícil de desenrredar durante los primeros accesos al disco. Con el paso del tiempo, nos iremos dando cuenta de que precisamente esta infinidad de texturas suponen el mayor potencial de ‘Liquid Tension Experiment’, pues cada vez que lo pongamos a sonar podrá parecernos un disco diferente, según a qué rama sonora decidamos prestar mayor atención.

Unas veces podremos centrarnos en disfrutar de los imposibles riffs de guitarra, o quizás prefiramos deleitarnos con las melodiosas notas de piano, en otras puede que el cuerpo nos pida la acción que ofrece el genial Portnoy a la batería, o puede que en algún momento queramos quedarnos embobados con el perfecto sonido que desprende el bajo. Y también podemos difrutarlo todo en cojunto, como no. Puede que todo esto suene muy difícil para lo que, a fin de cuentas, no deja de ser un simple disco; pero creedme, vais a disfrutar de pocas experencias musicalmente más gratificantes que ésta.

  • nota nueve con cincoValoración final:

  • Desde el punto de vista técnico, estamos hablando de uno de los álbumes más perfectos que se han visto jamás, con unos temas ejecutados de forma magistralmente milimétrica por cuatro verdaderos virtuosos del género. Para aquellos poco dados a la complejidad que aporta el sonido progresivo, el compacto podrá resultar francamente inaccesible en un primer momento, pero si sois de los que se deleitan con un instrumento verdaderamente bien manejado, disfrutaréis con este disco como con pocos.


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