Escrito por Gallego el 15 Mayo 2006

Para la música siempre he sido de esos cerrados de mollera que piensan que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Soy incapaz de creer que hoy en día alguien vaya a poder superar a grupos ya extintos o en estado comatoso como Pink Floyd, Led Zeppelin, Nirvana, y un larguísimo etcétera. En estos tiempos que corren salen millones de discos al año, algunos realmente cojonudos y currados al extremo. Pero no puedo dejar de pensar que la música de hoy en día no es capaz de transmitir las mismas sensaciones que la de antes.

Pero por suerte, hay contadas excepciones que emergen cada mucho tiempo entre la montonera de lanzamientos para hacerme ver que todavía puedo mantener mi fe en la música como arte. Aunque lo cierto es que si tenemos en cuenta la gente que hay detrás de este “super group” de rock progresivo, esto no resulta tan sorprendente: Jim Matheos (Fates Warning), Kevin Moore (ex Dream Theater), Joey Vera (Anthrax) y el grandioso batería Mike Portnoy (Dream Theater), además de otros muchos colaboradores igualmente importantes. Un lujoso tándem de curioso nombre (OSI son las siglas de Office of Strategic Influence) que ya me sorprendió muy gratamente con su primer trabajo, homónimo al grupo.

Tres años después, y sin hacer mucho ruido, como es habitual en estas gentes, el super grupo se ha vuelto a reunir para deleitarnos con el que, en mi opinión, ha resultado ser el mejor trabajo que he escuchado en meses, si no años. Bajo un título tan simple pero atractivo como es “Free” se esconde un discazo como la copa de un pino, aunque algo irregular por momentos. La calidad de las once canciones que lo conforman varía mucho, y así nos encontramos piezas verdaderamente magistrales como “Sure You Will” (la mejor canción del compacto en mi opinión), “Kicking” o la propia “Free”; pero por contra encontramos temas algo menos llamativos como “Our Town”. En cualquier caso, el nivel de todas las composiciones es altísimo.

Me sería imposible describir con pocas palabras la maravillosa música que encierra este disco, ni daros una referencia válida para que podáis comparar. Se trata de un rock progresivo que puede llegar a sonar a la vez tan moderno como Dream Theater y tan clásico como Pink Floyd, tan contundente como Opeth y tan armonioso como Asia. Lo que es seguro es que no habéis oído nada igual. Si os gusta verdaderamente el rock progresivo, debéis de oírlo. Aunque eso sí, dado lo particular que resulta, puede que acabéis por amarlo o por odiarlo. Yo os puedo decir que desde que me hice con él hace unas pocas semanas no sé ni la cantidad de veces que lo he puesto en mi equipo ya, pero no me canso de él. Y cada vez que me lo pongo descubro algo nuevo en lo que había caído antes, algún pequeño detalle dentro de un complejo esquema compositivo que me hace cuanto menos sonreír pensando que lo mejor no es siempre cosa del Pasado.

  • Valoración final:
  • Sé que puede sonar pretencioso, pero creo poder decir que éste es, en mi muy humilde opinión, el mejor disco editado en lo que llevamos de año. Una propuesta que resulta a un tiempo atípica y tradicional, pero que en cualquier caso ha conseguido devolverme las sensaciones que sólo creía que transmitían los discos de rock anteriores a mi nacimiento. Gracias por seguir considerando a la música un arte.

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