Escrito por Gallego el 18 Febrero 2007

Cartel de 'Pequeña Miss Sunshine'Hay que ver lo mucho que puede llegar a engañar un nombre, y el grave error que puede ser prejuzgar a una obra por el título que sus creadores tuvieran a bien ponerle. Y es que al leer el nombre de este largometraje, cualquiera podría caer en el error de pensar que estamos tratando con uno más de los facilones bodrios con que la industria cinematográfica americana nos bombardea, año tras año.

En lugar de eso, nos encontramos ante una película francamente diferente a lo habitual, en absoluto transgresora, pero sí lo suficientemente fresca como para poder verla de principio a fin sin llegar a temer en ningún momento que pueda caer en los clichés facilones de la comedia familiar de hoy en día. De hecho, más bien lo que Jonathan Dayton y Valerie Faris, sus directores, pretenden, es burlarse de dichos convencionalismos, aunque sin llegar resultar por ello totalmente críticos.

Y para conseguirlo, sin duda el mejor arma con el que cuentan es el elenco de personajes que protagonizan la obra, tan particulares que resulta imposible no reírse al verlos juntos: el padre fracasado que da cursos sobre el éxito personal, el abuelo que esnifa cocaína, el tío gay que intentó suicidarse tras ser abandonado por su amante, el hijo que ha hecho voto de silencio para entrar en la escuela de pilotos, la hija más bien normalita que pretende ser reina de la belleza y la madre que debe cargar con todos. Una familia desequilibrada donde las haya, perfectamente encarnada por los actores elegidos para cada papel.

Ante la inesperada selección de la pequeña Olive para participar en el concurso Pequeña Miss Sunshine, que se celebra a miles de kilómetros del hogar de la familia, éstos se verán abocados a iniciar un viaje de tres días en una vieja furgoneta Volkswagen de las de toda la vida, durante el cual sufrirán lo indecible para llegar hasta California y cumplir el sueño de la niña.

A pesar de que los diálogos pueden resultar algo repetitivos en algún momento, con frecuencia conseguirán arrancarnos alguna que otra risa, y las esperpénticas situaciones que se producirán durante el trayecto resultarán a un mismo tiempo divertidas y lamentables, oscilando así de forma brusca entre la alegría y la pena, sin resultar por ello el guión nada forzado o brusco.

En general, la película está muy bien llevada por sus creadores, y supone un ligero soplo de aire fresco para quienes ya estén cansados de ver cómo este género (y otros tantos) han sido trillados de forma sistemática por Hollywood. No se trata de la comedia definitiva, y tampoco pasará a la historia como una gran road movie, pero sí resulta lo suficiente interesante como para divertirnos sin recurrir a lo mismo de siempre.

  • nota ochoValoración final:

  • Aunque uno no pueda evitar tener la sensación tras ver esta película de que se queda a mitad de camino en su intención de resultar crítica, sus bondades como comedia capaz de divertir a todo tipo de público quedan fuera de toda duda. Lo suficientemente diferente como para convencer a los ya cansados de ver siempre lo mismo, y todo lo sencilla que los aficionados a lo más convencional pudieran desear.

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