Escrito por Gallego el 21 Mayo 2006

Las matemáticas siempre han sido una de mis grandes (y más incomprendidas) pasiones, y el hecho de que haya una película que trate tan profundamente un tema como éste resulta una verdadera delicia. ¿Significa eso que si eres un enemigo acérrimo de las ciencias exactas no vas a poder digerir este filme? No necesariamente, pero está claro que eso es algo que influye mucho.

El propio título de la película ya refleja de manera muy fiel qué es lo que nos vamos a encontrar en ella: matemática y caos, muchos caos. Se trata de la opera prima de Darren Aronofsy, considerado hoy en día como un director de culto de cine independiente estadounidense. Y todas las máximas del cine de este tipo se ven reflejadas a la perfección en el largometraje: nulo presupuesto, cuatro decorados repetidos durante toda la película, actores que en muchos casos no son ni profesionales… y para terminar de enmarcarlo todo, la obra está íntegramente rodada en un blanco y negro muy sucio, contribuyendo a aumentar aún más esa sensación de producto “barato”.

“Pi” nos sumerge de lleno en la mente de Max Cohen, un solitario matemático especializado en computadoras y obsesionado con hallar el modélo estadístico que sigue la bolsa. Sus controvertidas investigaciones harán que pronto comiencen a aparecer en su vida una serie de oscuros personajes altamente interesados en los beneficios que de éstas se pudieran obtener. El caos que todos estos elementos ocasionarán en Max harán que su equilibrio psicológico se vaya debilitando por momentos, llegando a rozar la locura.

Gracias a un magistral trabajo de fotografía y a la bizarra banda sonora, el director consigue hacer que el desequilibrio mental del protagonista llegue a transmitirse al espectador de una forma total. Verdaderamente hay momentos de la película en los que sentiremos que nosotros mismos estamos locos (quienes hayáis visto “Requiem por un sueño”, otra genialidad de este mismo director, entenderéis de qué os estoy hablando). Los muchos minutos de voz en off con las reflexiones matemáticas, filosóficas y personales del anti-héroe contribuyen en gran medida a esto. La paranoia y la realidad se mezclan indiscriminadamente a lo largo de la película, sin que ésta haga un especial esfuerzo por aclarnos en qué punto nos encontramos.

En definitiva, una película muy difícil de ver, mentalmente violenta por momentos, pero al mismo tiempo interesante como pocas. Está claro que semejante propuesta sólo gustará a unos pocos (por eso lo llaman cine “alternativo”, claro), pero si crees que te cuentas entre ellos, no dudes ni un segundo en lanzarte a conseguir una copia de este peliculón. Cuando termine te quedarás con más dudas que cuando empezó, pero creo que eso es uno de sus puntos fuertes. Cine que da que pensar, qué bien tan escaso y tan mal valorado.

  • Valoración final:
  • Por todas las razones que anteriormente he expuesto, ésta es una de esas películas que o la amas, o la odias. En cualquier caso, merece la pena que le deis una oportunidad para comprobar en cual de dichos polos os situaríais vosotros.

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