Escrito por Gallego el 18 Mayo 2006

Últimamente parece que en el mundo de la música todo suena a lo mismo, todos los discos que salen al mercado parecen hechos a molde, siguiendo los patrones previamente marcados por grupos ya desaparecidos. ¿Alguien es capaz de decir un solo disco verdaderamente innovador que haya sido editado en la última década? Pues lo hay, y encima es muy bueno.

El conjunto estadounidense The Mars Volta lanzó su primer trabajo, titulado “Tremulant”, en el año 2002, y con el lanzamiento de sus dos albums posteriores han conseguido convertirse en el grupo de rock alternativo más importante del mundo. La confirmación definitiva de este hecho se produjo con la publicación de Frances The Mute el año pasado. Como toda la obra de estos genios, puede resultar innacesible en una primera audición, pero tras darle unas cuantas oportunidades, este disco nos brinda una de las maravillas artísticas más atractivas y refrescantes que vais a poder disfrutar.

The Mars Volta no puede ser encasillado en un solo género, pues la lista de fuentes de las que beben es tan amplia y tan variada que ni siquiera ellos mismos son capaces de precisar qué es lo que tocan. Desde el rock psicodélico de los primeros trabajos de Pink Floyd, hasta tendencias más vanguardistas como los Beastie Boys, incorporando de manera indiscriminada ritmos de jazz, salsa y electrónica. Si no los has escuchado nunca, el oír hablar de semejante mezcla puedo sonar hasta aberrante, pero te puedo garantizar que cuando oyes cómo esta gente realiza su trabajo, sólo puedes quitarte el sombrero y aplaudir.

En este disco que estamos tratando está basado en un diario que uno de los integrantes del grupo encontró de forma accidental en la parte trasera de un coche abandonado, en el cual su autor narra la atormentada búsqueda de sus padres. Un planteamiento surrealista de por sí, que se ve acentuado por unas canciones larguísimas capaces de combinar momentos de descontrol musical con varios minutos de mero ritmo ambiental. Todo ello perfectamente bien dirigido por unos verdaderos virtuosos que demuestran, nota tras nota, que hoy aún se puede inventar en este arte.

Especialmente curiosas resultan las letras en inglés, a las que se le añaden frases en castellano aparentemente inconexas y carentes de significado. Tanto éstas, como la inclusión de instrumentos que podrían parecer fuera de lugar en un disco de rock contribuyen a hacer de éste un compacto extraño, imaginativo, pretencioso y tremendamente delicioso.

  • Valoración final:
  • Hace falta una mente muy abierta en lo que a gustos musicales se refiere para acercase a esta obra. Pero si estás dispuesto a darle una oportunidad a un disco tan sorprendente como gratificante, Frances The Mute te demostrará que no todo está inventado.

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