Escrito por Gallego el 26 Mayo 2006

Hay ciertos grupos que están por encima del bien y del mal, grupos que han trabajado desde siempre por y para la música, desentendiéndose de todo lo que pueda ser sinónimo de fama, moda, vanalidades y éxito efímero. Y el máximo represante de esto que hablo es Tool, un conjunto que desde que se formó allá a principios de los noventa, durante la época de renovación que se empezó a dar en el mundo del rock, ha conseguido generarse una impresionante legión de seguidores a golpe de excelencia musical.

Pocos grupos sobrevivieron a aquella oleada rockera revolucionaria, y el que con más fuerza lo ha hecho es sin duda este cuarteto americano, gracias al hecho de que se han mostrado siempre ajenos a cualquier moda o estereotipo. Cada uno de sus cuatro LPs son verdaderas piezas maestras, caracterizadas por un estilo musical extremadamente personal, artístico, complejo y oscuro por momentos. Es la música no-comercial llevada al extremo.

Con “10,000 Days”, el esperadísimo regreso de este grupo de culto, nos demuestran al mismo tiempo que no piensan despegarse de esa mezcla de géneros musicales que les hace prácticamente únicos en el panorama internacional, pero también que su evolución técnica y artística sigue avanzando, creciendo, perfeccionándose. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar estos genios? Nadie lo sabe. Pero a día de hoy, con su quinto álbum aún calentito, ya se puede hablar de ellos como una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos.

Una vez más, Tool se ha encargado de dotar a su disco de un marcadísimo significado personal, espiritual y reflexivo, pues si hay algo que no hace esta gente es componer por componer. Esto es algo que se hace palpable ya con el propio título del álbum, el cual se debe a los 27 años (unos 10.000 días) que la madre de Maynard James Keenan, el cantante del grupo, permaneció paralizada en una silla de ruedas hasta su muerte. Las canciones “Wings for Mary” y “10,000 Days” relatan la lucha de esta mujer por la vida, y se hace impresionante el sentimiento que encierran dichos temas. Pocos grupos son capaces de conseguir algo así, por no decir ninguno.

Resulta imposible encontrarle una canción floja al disco, pues todas ellas están perfectamente compuestas, interpretadas, producidas y situadas dentro del mismo. Esta gente es perfeccionista hasta el más mínimo detalle, y eso se hace palpable hasta el último segundo de música, en el que no vamos a encontrar un solo cabo suelto, ni un pero para una obra majestuosa que pasa a formar parte de una discografía aún corta, pero envidiable por cualquier otro grupo del mundo.

  • Valoración final:
  • Si ya conocías a Tool y aún no has oído este trabajo, sinceramente no sé qué haces aquí parado todavía. Si, por contra, aún no has tenido la suerte de disfrutar del impresionante rock que componen estos señores, este compacto (como cualquiera de los otros) es la excusa perfecta para empezar descubrirlos.

    Artículos relacionados: