Escrito por Gallego el 12 Abril 2007

Cartel de 'Una historia verdadera'¿Qué ocurre si juntamos al excéntrico director David Lynch con la tradicionalista productora Disney? Pues que obtenemos una película francamente buena, totalmente alejada del psicodélico repertorio del creador de ‘Dune’ o ‘Mullholland Drive’, entre otras, pero no por ello de peor factura. Con ‘Una historia verdadera’ encontramos al Lynch más llano y entendible, pero igualmente sublime.

Se trata de una road movie, esto es, una película que se desarrolla a través de un viaje en carretera, pero no en los vehículos que tradicionalmente son el eje central de este género, como coches o motocicletas, sino que en esta cinta el anciano protagonista recorrerá cientos de kilómetros encima de un cortacésped para visitar a su hermano, con el que lleva una década sin hablar por una vieja pelea.

A pesar de lo surrealista del planteamiento, el film está basado en una historia real (los norteamericanos son así), y a la hora de verla no resulta tan cómica como pudiera parecer, sino que nos encontraremos ante un drama intenso y patético por momentos, apoyado fundamentalmente en la magistral actuación del difunto Richard Farnsworth, quien encarna al maltrecho y plomizo anciano de una forma que llega a poner los pelos de punta en ciertas ocasiones.

El desarrollo general de la historia es francamente sencillo, limitándose a relatarnos las situaciones más o menos curiosas con las que se irá encontrando Alvin Straight, el protagonista, durante su curioso viaje por la América profunda, muchas de ellas resueltas con la moraleja facilona de turno (y aquí es donde se nota la mano de la Disney). Pero tranquilos, que la película no se deja caer en el sentimentalismo barato.

Una historia que se mueve casi tan lenta como el singular vehículo que conduce el protagonista, pero que resulta al mismo tiempo bella y sencilla, sin caras bonitas entre el reparto, ni frases para el recuerdo, con los estereotipos justos para ir tirando y la capacidad de calar hasta lo más hondo en cualquier espectador.

nota ocho con dosValoración final:

Quienes conozcan otras obras de Lynch deberán olvidarlas cuando se dispongan a ver este largometraje, sin duda el menos extraño de su carrera. Pero mereció la pena el cambio de registro, para así poder disfrutar de esta historia conmovedora, algo moralista por la vía fácil, pero muy recomendable en cualquier caso.


Artículos relacionados: