Escrito por Gallego el 02 Agosto 2007

Portada de YamilaEs curioso cómo muchas veces tenemos ante nosotros alguna obra (literaria o del tipo que sea) durante mucho tiempo sin prestarle la más mínima atención, hasta que un día por cualquier razón decidimos posar nuestros ojos sobre ella y darle una oportunidad, convirtiéndose entonces ésta en una grata sorpresa. Precisamente eso fue lo que me pasó con este libro.

Durante años ha estado medio escondido y criando polvo en las estanterías de mi cuarto, sin saber yo muy bien quién y por qué lo puso ahí, hasta que hace unos días me percaté verdaderamente de su existencia y me decidí a darle una oportunidad. Y así es como he descubierto a Chinguiz Aitmátov, un novelista nacido en el Kirguistán al poco tiempo de pasar esta región a formar parte de la Unión Soviética, y del que pienso conseguirme más obras en cuanto me sea posible.

Centrándome ya en esta preciosidad de relato que es ‘Yamila’, tan corto y rápido de leer como enriquecedor e inspirado, éste nos remonta a una pequeña aldea de la región natal del autor, donde a causa de la guerra contra alemania, los hombres se han visto obligados a marchar a combatir, quedando pues las mujeres y los niños al cargo de la tierra y los animales, así como de abastecer de alimento al frente.

Dentro de este grisáceo marco se desarrollara una emotiva y sencilla historia de amor que entablarán la mujer de un hombre que marchó a la guerra y un soldado que volvió del frente convaleciente, vista desde los inocentes ojos del joven Seit, hermano menor del marido de la mencionada mujer, Yamila. Pero lo verdaderamente hermoso de esta corta novela no es la trama en sí, sino la poética forma en la que Aitmátov la relata, a través de unas hojas que destilan amor por su tierra.

De hecho, la mayor parte del relato es de preciosas descripciones, a través de las cuales el autor consigue pintar por medio de las letras cuadros de vivos colores en nuestras mentes, siendo la historia de amor sobre la que gira el argumento casi una mera excusa. Fijándose en detalles sencillos, como pisadas en el barro o el ruido del agua, el autor consigue transmitir una sensación de belleza y armonía incomparables.

nota ocho con cincoValoración final:

No esperes encontrar en esta historia una trama apasionante o intrincados giros argumentales, porque realmente lo que se relata es casi lo menos importante de ella. En cambio, el cómo se relata, con tan emotiva sencillez, convierte a ‘Yamila’ en una de esas lecturas que dejan un poso de optimismo y ganas de vivir en el lector.

Artículos relacionados:

  • No se han encontrado artículos relacionados